El día después
Hace tiempo que no me pasa lo que me pasó ayer en mi cumple.
Primero muchos amigos se acordaron, y eso me puso muy contento. Me tiraron muchísima buena onda de todos lados, y hoy me siento con pilas recargadas a full! Me da alegría decir que prácticamente todos los que esperaba que me llamaran lo hicieron. No es poco realmente. La gente es muy colgada, y tiende a olvidarse. Y esta todo bien, yo no me caliento con nadie que se olvide (no porque yo me olvide también, en general nunca me olvido), pero porque entiendo la naturaleza colgada de la gente, en un 2010 donde poca gente se preocupa por la otra.
Cuando un amigo te llama con toda la alegría para saludarte, me carga de pilas. Y lo mejor que pudo pasar ayer, es que no recibí esos llamados o mensajes de gente que no soporto. Siempre te pasa que recibís un llamado de esa persona que no esta nunca, y si puede te caga, que se te hace el amigo en tu cumpleaños. Los odio! Pero no aparecieron. Lo que habla muy bien de mi tarea de erradicar gente indeseable de mi vida. Algo con lo que estoy comprometido, mucho mas que en encontrar gente deseable. Porque la gente indeseable te caga la vida. Siempre encuentra la manera de cagarte el día, o la semana. Y después es jodido repuntar a veces. Entonces me gusta sumar gente copada a mi vida, despacito. Pero sacar rápido y sin dudar a todos lo que no hacen otra cosa que joderte. Te invito a hacer lo mismo amigo lector. Nunca con bardeo, siempre con altura. Quienes no deban estar en tu vida, simplemente eliminalos. Se puede. Es mucho mas fácil de lo que uno cree.
Ahora cambiando un toque de tema. Te cuento la situación bizarra de hoy? Te la hago breve, pero quiero tu participación. Porque me gusta inventar historias (no fabular… sino inventar con humor).
Ahí estaba yo. En el bondi. Camino a la oficina. Frío zar-pa-do el que azota a Buenos Aires en este 13 de Julio del 2010. Me había puesto uno de los regalos de novia, un buzo con capucha muy bueno. La capucha protegíame contra el frío, y a la vez ocultaba muy bien mis auriculares. La música que sonaba, era un metal duro, y sonaba fuerte. Mi capacidad para oír el mundo a mi alrededor, nula. A mitad de viaje se levanta un viejo de un asiento, y empieza a caminar a los tumbos para el fondo. A la gente mayor se le hace complicada la caminata inner-bondi. A mitad del camino para, se da vuelta y me mira. Extiende su mano, y me da un boleto. No se si era su boleto. Si era el boleto de otro. Era un boleto. Y me dio una explicación. Que sonó algo como “Blah Blah Blah Blah Blah Blah Blah Bleh”. No me dio tiempo a sacarme los auriculares, prosiguió su marcha, y se bajo. Y ahí quede, con mi boleto de bondi, que no era mío. Explicame que paso, explicame ya!
Fabulemos.
Viejo: “Toma este boleto pibe… tenés pinta de chorro con esa capucha, y seguro no lo pagaste… así que toma el mío”.
Viejo: “Pibe, rápido, agarra este boleto… me están siguiendo, en el reverso esta la respuesta a los misterios del universo, NO LO PIERDAS!”
Viejo: “Toma, me da paja tirarlo en un tacho, tiralo vos”
Tirame tu fábula, que estoy intrigado.
