El caminito de la Muerte
En este episodio de “Cosas de cuando eras pequeño” voy a recordar una aventura que de chico tenía nombre y apellido: El caminito de la muerte.
Como todas las cosas cuando sos chico, están exageradas. “De la muerte” suena a algo tremendo. Y no lo era, no al menos ahora visto de grande, pero para nosotros de chicos era realmente algo zarpado.
Te cuento como viene la historieta.
Vivíamos la gran mayoría de los chicos del colegio en Floresta. La gran mayoría. Donde estaba nuestro colegio, el San Ramon Nonato. Como todos los niños felices, decidíamos los fines de semana en salir a andar en bicicleta. Para esa época había algunos que ya tenían el lujo de tener una mountain bike, otros como yo, tenían una cross simple y pelada, a la cual al rato de pedalear la odiabas, pero igual era tu bici, y por lo tanto la amabas.
Cuando nos juntábamos muchos, a veces surgía la idea de ir a visitar a nuestro amigo que vivía mas lejos, Nico C. (voy a dejarte anónimo amigo). Nico C. vivía en Devoto. A unas 30 cuadras o 40 cuadras de nosotros. Imaginate que ir hasta allá en bici era de por si una aventura. Nico C. vivía cerca de la General Paz, en ese momento aun de 2 carriles. Al final de la avenida Lastra, cuando corta con la General Paz, se formaba un terraplén muy loco que daba paso al cruce por altura del tren San Martin. Ese terraplén era un lugar increíble para subir con las bicis, y explorarlo de arriba a bajo… en lo que denominábamos: El Caminito de la Muerte.
Era un sin fin de caminos de tierra que subían y bajaban a lo largo de 2 o 3 cuadras, hasta una altura realmente alta. Solo unos pocos se atrevían a ir arriba de todo y tirarse en picada hacia abajo… yo no era uno de esos demás esta decir. “La muerte” porque nos parecía que vivíamos al filo de ella todo el tiempo cuando andábamos a las chapas por el terraplén.
Guardo los mejores recuerdos de esas visitas… del viaje de ida hasta allá entre todos, de pasar a buscar a Nico C., de estar horas y horas en el caminito hasta que finalmente era la hora de volver. Volver era una hazaña para mi. Eran 4km de vuelta súper cansados, arriba de una cross!!! aaaaaa!! la muerte!!! ESO era la muerte!!! haha.
Quizás algún kaminero alla vivido una historia similar con amigos y aventuras locas que solo unos pocos recuerdan hoy seguramente.
Abrazo.
